¿Tus hijos confían en ti?

“Mi hijo cada vez me cuenta menos cosas». Esta queja es frecuente entre los padres de niños que se acercan a la adolescencia, delatando una importante falta de confianza y comunicación de los hijos con los progenitores. En cuestión de unos años, el menor pasa de confiar plenamente en nosotros y tenernos como principales receptores de sus secretos, ideas y pensamientos, a dejarnos de lado. Es habitual que esta situación cree una importante tensión en el hogar y deteriore, al menos durante unos años, la relación afectiva entre padres e hijos.

Esta falta de confianza no afecta solo al clima familiar. Esta circunstancia posibilita que se produzcan situaciones de riesgo en la adolescencia. La confianza hay que trabajarla desde la niñez, recuerdan los expertos: «La adolescencia hay que entenderla como un periodo en donde se manifiesta lo que el niño ha recibido en su infancia”.

Algunos padres creen que para ganarse la confianza de sus hijos es preciso ponerse a su nivel, actuando como ellos o adoptar su lenguaje y tener una relación más cercana a la de un compañero de clase o amigo que a la de un progenitor. Los padres deben mostrarse «amistosos» y dedicar tiempo a jugar con los hijos, pero deben saber que los adolescentes ya tienen muchos amigos y solo un padre y una madre.

La paternidad, sin embargo, no es incompatible con la amistad, entendida en la figura de alguien que está ahí siempre que se le necesite. Saber escucharle, ayudarle cuando tenga un problema, empatizar con él es posible desde las dos perspectivas: la de padre o madre, y la de amigo o amiga. Pero nunca hay que olvidar que los niños necesitan un referente, no se debe renunciar al papel de padres pues es insustituible.

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