Ser controlador tiene consecuencias en nuestros hijos.

Cada etapa de la vida tiene sus propias características pero la adolescencia, en particular, es una llena de muchos cambios y retos para todos, comenzando por el propio adolescente que está pasando por una momento transformador en donde comienza a definir su identidad, hasta el resto de la familia que deberá acompañarlo de la mejor forma posible durante el proceso.

Si bien los padres continuamos siendo sus guías y responsables, durante esta etapa debemos recordar darles el espacio necesario para su desarrollo social, de acuerdo con investigadores de la Universidad de Virginia, tener padres controladores durante la adolescencia puede dificultar las relaciones sociales y logros educativos a largo plazo.

Fijar normas y estructuras es algo bueno, el problema parece surgir cuando los padres intentan dictar lo que sus hijos deben hacer, no sólo mediante normas, sino también con manipulación. La investigación muestra que los niños con padres controladores pueden tener dificultades para desarrollar su autonomía, que es la capacidad de pensar por sí mismos y de actuar de forma independiente. Y los jóvenes con un sentido sano de autonomía tienden a caerles mejor a los demás, y a tener más facilidad para entablar relaciones.

Cuando los padres interferimos en las vidas de nuestros hijos que son adultos jóvenes, esto podría fomentar las probabilidades de depresión y ansiedad, consumo de alcohol y de «desgaste» en la universidad. Los padres dominantes pueden socavar la capacidad de «autorregulación» de sus hijos, que son las habilidades de autocontrol, de resolución de problemas y de otros tipos que las personas necesitan para orientarse en las relaciones.

Como padres debemos fijar normas que sean adecuadas para la edad dejando que tengan sus propias opiniones y su propia voz. Darse cuenta de que usted es un padre controlador conlleva cierta autorreflexión.

Para muchos padres, el hábito puede provenir de la ansiedad sobre lo que les sucedería a sus hijos si ellos no controlan su conducta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *