Platica con tus hijos, antes de que las drogas lo hagan.

La adolescencia es una de las etapas con mayores riesgos para nuestros hijos por la maleabilidad que estos presentan para imitar comportamientos como realizar actividades de riesgo sin que podamos identificarlas de forma precisa y a tiempo. En el caso de las drogas y su adicción, la falta de comunicación e información siempre será unos de los principales problemas para reconocer este tipo de comportamientos en nuestros jóvenes.

Si ya te identificaste de forma instintiva que tu hijo podría estar involucrado con el consumo de drogas, no lo pases por alto. Habla con tu hijo de forma tranquila y detallada sobre tus inquietudes. En caso que tu hijo no acepte que consume drogas, es importante no confrontarlo ni hacerlo sentir culpable, acércate a él y fomenta la comunicación para fortalecer ese lazo. Si tu hijo se sincera y habla abiertamente de su experiencia en el consumo de alguna sustancia y si te pide ayuda, debes ser fuerte y tranquilizarlo, todos cometemos errores y podemos corregirlos, recuerda que la familia es la fuente principal de confianza y seguridad, lo siguiente será buscar ayuda especializada en forma de terapia y tratamiento para adicciones.

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