Nuestros hijos y las fiestas.

Como padres entendemos la importancia que tiene para nuestros hijos adolescentes su vida social; compartir con amigos, disfrutar de un nuevo amor y experimentar su entorno a medida que crecen; por eso sabemos que las fiestas, precisamente a esta edad, son una forma muy importante de socializar.

No obstante, una fiesta o reunión de adolescentes debe estar bajo la supervisión de los padres o un adulto para evitar excesos y consecuencias indeseables. La responsabilidad paterna juega un papel fundamental para que los hijos disfruten de una fiesta divertida y segura.

Datos a tener en cuenta sobre las fiestas de adolescentes:
Los chicos están inmersos en el mundo de la tecnología y las redes sociales, por tal razón, cuando un adolescente organiza una fiesta, rápidamente se corre la voz a través de las redes sociales, esto ocasiona que la lista de invitados pueda llegar a ser infinita. 

Aunque algunos padres creamos que al realizar la fiesta en casa tendremos un control total de la situación, resulta que el alcohol afecta a los adolescentes de manera distinta que a los adultos, por lo que, si pensamos que estarán protegidos por estar dentro del hogar, la realidad es otra. Cuando los chicos ingieren bebidas alcohólicas alteran el buen juicio, por lo que están propensos a incitar a la violencia, faltar al respeto a otros e incluso tener accidentes como caerse y llegar a lastimarse.

Si la fiesta es en nuestra casa debemos planear todo con anticipación, establecer normas, limitar la cantidad de invitados, supervisar y si no permitimos las bebidas alcohólicas, debemos ser muy claros. Si la fiesta es en una casa ajena, debemos saber a dónde va, tener el número de los padres del anfitrión, hablar con nuestros hijos antes de irse y establecer normas y consecuencias, también debemos asegurarnos que nuestros hijos tengan como llegar a la fiesta y como irse.

Está bien que los chicos disfruten de su edad sanamente, por eso la comunicación padres-hijos es fundamental durante el crecimiento de nuestros hijos. Inculquemos en ellos confianza, honestidad, respeto y valor por la vida.

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