Mi hijo quiere ser gamer

“Mi hijo quiere ser gamer”. ¿Resuena esta idea continuamente en tu cabeza y, además, te suena a chino? ¿No sabes ni lo que es un gamer? ¿Te aterra todo lo relacionado con los videojuegos y los trabajos “no convencionales”?

Nuestros hijos, como seres libres e independientes que son, escogen qué quieren ser (o no ser) de mayores. No se trata de una decisión fácil y lo sabremos porque seguramente nosotros pasamos por lo mismo. Por ello, aquí nos vendrá bien una buena dosis de empatía para acompañarlos en su decisión y ayudarlos a valorar de forma objetiva los pros y los contras de todo aquello que escojan.

Que tu hijo quiera ser gamer no es tan mala noticia. De hecho, hay muchos chicos que se forman específicamente en ello y a los que nunca les falta trabajo (aunque así, a bote pronto, tú no lo consideres un trabajo). Además, los videojuegos también presentan una serie de beneficios, como comentaremos a continuación. Pero antes definiremos en qué consiste ser gamer.

¿Qué es un gamer?

Quizá tu hijo te haya dicho que quiere ser gamer y no acabas de saber muy bien en qué consiste este concepto. La palabra gamer es un anglicismo, es decir, proviene del inglés, pero se ha asimilado a la lengua castellana y significa literalmente ‘jugador’. Se utiliza este término para referirse a personas que juegan a videojuegos con mucha frecuencia.

Por otro lado, este término ha ido adquiriendo significado y ya se puede considerar un trabajo en muchos casos porque hay gamers que ganan dinero (algunos mucho) por jugar. Así, un gamer es una persona que sabe mucho de videojuegos y que dispone de las habilidades y del entrenamiento para jugar de forma excelente, es decir, de forma profesional.

Pero ¿qué hace exactamente un gamer? Los gamers se graban a sí mismos jugando a determinados videojuegos para enseñar a otros que están aprendiendo, así como para revelar estrategias, pistas y claves para ir avanzando en el juego y ser el mejor en él.

Los gamers se pueden clasificar en diferentes grupos:

Gamer profesional o pro gamer: tienen mucha habilidad y han entrenado mucho para formar parte de equipos y profesionalizarse en esta área, que ya se considera un deporte de alta competición.

Gamer duro o hardcore gamer: se trata de jugadores asiduos que aspiran a conquistas retos de diferente nivel de dificultad. A diferencia de los anteriores, estos aún no ganan por jugar.

Gamer regular, core gamer o midcore gamer: es el jugador intermedio entre el duro y el casual. Busca experiencias de valor, pero aún prefiere juegos más accesibles. Juega porque le gusta.

Gamer casual: aquel jugador que solo juega de forma eventual.

Noob: se trata del novato, aquel que ingresa en el mundo de los videojuegos, pero que todavía no conoce las jerarquías del circuito.

¿Ofrecen algo positivo los videojuegos? 

Muchos estudios afirman que sí, eso sí, ¡siempre sin abusar! Así, uno de los beneficios de jugar a videojuegos es que muchos de ellos potencian las soft skills. Estas son aquellas competencias denominadas “blandas”, cada vez más importantes en el ámbito laboral.

Se trata de habilidades que combinan habilidades sociales y de comunicación, inteligencia social, rasgos de personalidad, actitudes, atributos profesionales e inteligencia emocional. Todas ellas facultan a las personas a moverse por su entorno y les ayudan a trabajar en equipo, a obtener un buen rendimiento en su área y a conseguir sus objetivos.

Según el estudio, los jugadores habituales muestran un mayor rendimiento en tareas de trabajo relacionadas con la memoria de retención y la manipulación de información en la mente para producir un resultado. Otros estudios también han aportado resultados favorables en esta área y apuntan a un aumento de la velocidad de procesamiento de la información en los denominados gamers.

Muchos gamers deciden formarse específicamente en este campo más allá de “ser gamers“, para obtener los conocimiento necesario para diseñar y programar videojuegos, y ese podría ser también el caso de tu hijo. Así, cuanto más formados estén, mayores probabilidades habrá de que entren en el sector y, además, podrán aspirar a posiciones con mejores condiciones.

Por otro lado, formarse en una pasión siempre será gratificante para uno mismo. Motivar a tu hijo a seguir formándose y a dedicarse a lo que le gusta le ayudará en este camino.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *