Mi hijo quiere abandonar la escuela, ¿Qué hago?

En el mercado laboral actual, no tener un título universitario puede ser un impedimento para muchas carreras; no tener un título de estudios de la escuela secundaria cierra aún más puertas. Algunos la abandonaron para casarse o porque tuvieron un bebé; otros están ansiosos por empezar a ganar dinero. Sin embargo, probablemente es seguro decir que una gran mayoría se siente aliviado de acortar sus años de escuela, los cuales muchas veces pasan a la deriva, aburridos y socialmente aislados. Para ellos, salir por las puertas de la escuela muy bien podría ser el primer paso para encontrar el rumbo de su vida. Otras oportunidades esperan. Nuestros hijos pueden aprender a comerciar o cultivar un talento en las artes, los deportes o algún otro cometido y lograr convertirse en alguien tan exitoso y realizado como sus compañeros que obtuvieron un título de estudios.

¿Qué podemos hacer nosotros como padres?

Hacerle ver la gran diferencia que existe entre lo que gana alguien que abandonó la escuela comparado con alguien que se graduó de la escuela y entre alguien que se graduó de la universidad.

Trabaja conjuntamente con el personal de la escuela para mejorar la experiencia de tu hijo en ese centro. Tal vez tu hijo estaría interesado en un programa de trabajo y estudio, que le permita adquirir experiencia práctica en un campo que le llame la atención al mismo tiempo que continúa en la escuela.

Cuando haya decidido abandonar la escuela, apóyalo, ¡pero no financieramente! Si vive en casa, insiste en que pague por su habitación y alimentación, además de cubrir el seguro de su auto y otros gastos personales.

Esto es importante, ya que alguien que ha abandonado la escuela gana en promedio solo $270 a la semana. Cuando los padres dejamos que un hijo adolescente viva en la casa sin pagar alquiler, estamos alimentando su fantasía de que es independiente y capaz de mantenerse por sí solo. También estamos asfixiando cualquier incentivo de crecer, sin mencionar de mudarse. Papá y mamá deben hacer que tome conciencia. El darse cuenta de que su salario apenas cubre las necesidades básicas, puede ser el ímpetu que lo motive a mejorar. Es importante que los padres que se sienten desanimados recuerden esto: el hecho de que un adolescente abandone la escuela no necesariamente marca el final de su educación.

Al formar parte de la fuerza laboral, podría descubrir una carrera que le guste y decidirse a regresar y obtener un título universitario, con el fin de mejorar.

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