Mi hijo me miente, ¿Qué puedo hacer?

¿Estás preocupado porque has descubierto que tu hijo te ha dicho ya varias mentiras? ¿Tienes miedo de que mentir se convierta en algo cotidiano? Si tu hijo es adolescente resulta importante explorar más a fondo esas mentiras. En estos casos, la mentira puede ser un signo de algo más profundo que subyace: falta de comunicación familiar, problemas personales, baja autoestima o inseguridad, dificultad para expresar sus emociones…

Para evitar que nuestros hijos mientan, debemos fomentar un clima de confianza entre nosotros; este es un trabajo cotidiano acumulativo. ¿Cómo? Acercarnos a nuestros hijos, interesarnos por ellos, preguntar por su día, contarle del nuestro, reflexionar sobre algo que nos interese, compartir tiempo juntos.

Si te sientes preocupado por algo, no se lo ocultes, puedes compartirlo con tu hijo, explicándole de forma que lo entienda, para que pueda ser partícipe tanto de las alegrías como de las situaciones difíciles de su familia. Si ocultas tus emociones negativas y tus problemas, él aprenderá a hacer lo mismo.

Debemos dejar en claro con hechos y con palabras que podemos comprender, que somos abiertos y flexibles. Tengamos cuidado con las reprimendas: puede que nuestros hijos mientan para así evitarse un regaño. Si creemos que es necesario llamarle la atención en alguna situación, debemos procurar siempre que exista una proporcionalidad con la conducta no deseada.

Reforzando después positivamente cuando nos digan una verdad, incluso aunque no nos guste lo que ha contado. Si reaccionamos negativamente en una reprimenda, no volverá volverá a hacerlo. Si nos consta que ha mentido, debemos hacérselo saber, restando importancia a la mentira en sí y procurando ahondar en el por qué de esa mentira, para comprender en qué ocasiones miente y saber que podemos cambiar para evitarlo.

Así como debemos enseñarle a nuestro hijo el valor de la honestidad con educación y el ejemplo implícito. Tomemos un momento y reflexionemos sobre la diferencia entre las mentiras piadosas y las mentiras más graves.

Como padre es comprensible que nos preocupen las mentiras de nuestros hijos. Si vemos que nos está mintiendo, es preferible que no reaccionemos de forma desproporcionada. Intentemos no alarmarnos en exceso y buscar con calma el origen del problema y la solución, teniendo en cuenta su nivel de gravedad.

Ante todo, intentar mantener la calma en casa y hacer que el hogar sea un lugar seguro y agradable, donde nuestros hijos se sientan libres de expresarse con sinceridad.

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