Mi hija adolescente ya se maquilla ¿es demasiado pronto?

Mientras su personalidad se desarrolla, las adolescentes se prueban una y otra imagen como si fueran vestidos, tratando de encontrarse a sí mismas. Y, cómo no, se disfrazan con las ropas más extravagantes y echan mano del maquillaje para parecerse al personaje del que se sienten inspiradas.
Para mayor complicación, se encuentran en una etapa de transición en la que su cuerpo también está aprendiendo a formarse: crecen casi de repente, su piel se vuelve grasa y con tendencia a los granitos, y el vello corporal hace su aparición.

La reacción más normal es la de camuflar todas esas novedades que no por ser pasajeras les son más soportables, por eso antes que se sientan desbordadas debemos hablar con nuestras hijas.

Algunos padres temen que su hija se arregle como una jovencita porque, consciente o inconscientemente, les asustan los peligros que entraña su nueva condición: las salidas nocturnas, las relaciones con los chicos, el alcohol… En ocasiones se niegan a aceptar que su niña ya no es tan niña y comienzan las discusiones sin fin. Si nuestra hija se ve obligada a mentir, acabará aceptando como parte necesaria de su vida. No parece una buena manera de consolidar una relación que puede ser provechosa para toda la familia

La realidad es que nuestros hijos crecen y, por muy duro que a veces resulte, la ayuda más valiosa que podemos ofrecerles es poner nuestra experiencia a su favor. Seguro que nos lo agradecerán.

Valoremos y aconsejemos a nuestras hijas, es mejor comprar con ella sus propios accesorios de maquillaje (y también desmaquillador de ojos, hidratante, etc.) para que no tenga que recurrir a los nuestros. Se trata de iniciarla en el ritual sin que estropee su piel (hay líneas de cosméticos específicas para adolescentes).

Investiguemos su tipo de piel. En caso de problemas, como el acné, acompañemos al dermatólogo.
¿Lo mejor y más divertido? Reservar un día al mes para convertir el tocador de casa en un laboratorio. Experimentar con los cosméticos, los peinados, la ropa… forma una parte, muy positiva, de ese aspecto de su vida. De esta forma, ella será la primera en pedirnos consejo antes de salir con las amigas y la discusión típica será felizmente ahogada por el diálogo y la comprensión mutua.

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