La relación de las drogas y los trastornos mentales.

Con mucha frecuencia los jóvenes consumidores desconocen los efectos que tienen las drogas sobre su salud mental. De hecho todas las drogas pueden tener algún efecto sobre la salud mental, como desencadenar un trastorno o agravar un trastorno preexistente. Con frecuencia las drogas están asociadas a trastornos afectivos como la ansiedad o la depresión y en casos más graves a trastornos psicóticos, sin embargo los efectos son variables según cada droga.

Alcohol: Éste tiene unos riesgos orgánicos por todos conocidos. Suele usarse como vía de escape y tiene un efecto directo de desinhibición. Sin embargo, el efecto posterior es depresivo. Si hay un cuadro depresivo de base y se tiende al consumo del alcohol para desconectar, lo que hace es agravarlo.

Cannabis: La mayoría de pacientes jóvenes que ingresan a un centro psiquiátrico por trastornos psicóticos tiene un consumo de cannabis asociado.

Sin embargo, la relación entre el consumo de cannabis y los trastornos psicóticos (particularmente, la esquizofrenia) ha sido objeto de un largo e inacabado debate.

El consumo puede ser un desencadenante de que a largo plazo, un primer episodio psicótico evolucione hacia una esquizofrenia.

Cocaína: es un excitante que genera una adicción muy rápida. Incidir sobre el consumo y mantener la abstinencia es complicado. Por eso se relaciona a problemas de ansiedad y a cuadros depresivos. También puede tener relación con patologías psicóticas.

Además del tipo de droga, la forma y regularidad del consumo influye en la afectación a la salud mental. Si hablamos de cocaína, no es lo mismo un consumo de fin de semana asociado a alcohol y fiestas, que un consumo diario o habitual en una persona que lo usa como método de evasión y lo consume incluso en soledad. En el caso del consumo de fin de semana hay que tener en cuenta la predisposición genética o biológica de desencadenar un trastorno mental. No obstante, el consumo esporádico no elimina el riesgo de dependencia o de sufrir el síndrome de abstinencia y es, obviamente, la vía de entrada a un consumo regular y a la adicción.

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