La cocaína y sus peligros.

Generalmente los jóvenes se encuentran rodeados de mensajes que promueven el uso de drogas, es posible que lleguen a probar la cocaína por sentir la emoción de la experiencia sin darse cuenta de los riesgos que esta trae.

Tenemos que recordar que nosotros como padres somos la primera y la mejor protección contra el consumo de drogas.

El consumo de la cocaína estimula el sistema nervioso causando breves sentimientos de euforia, más vivacidad y un sentido del poder mayor al normal. Los adolescentes bajo el efecto de la cocaína también pueden sentirse sudorosos, inquietos y mareados, así como tener náuseas y vómitos. Al ir perdiendo los efectos de la cocaina se pueden sentir tristes, tener ideas delirantes o paranoicas en incluso contemplar el suicidio.

La cocaína es altamente adictiva. El consumo de cocaína, incluso poco después de haberse iniciado, lleva a una pérdida del control de su uso y a fuertes ansias de consumir más y más cocaína con mayor frecuencia. Si el consumo de drogas no continua con regularidad, el usuario tiene síntomas de abstinencia, incluyendo letargo, debilidad muscular, irritabilidad, lentitud para comprender y depresión. La adicción a las drogas no tiene una cura rápida y fácil, pero el cuidado médico es fundamental para enfrentar la adicción y recuperar la salud.

Reconocer los signos del consumo de drogas es el primer paso para obtener la ayuda que necesita su niño. Sin embargo, algunos de estos signos pueden ser vagos. Contemple la posibilidad de que su hijo está consumiendo cocaína u otras drogas si:

  • Pasa menos tiempo con la familia y los amigos y más tiempo a solas o fuera de casa
  • Pierde contacto con viejos amigos o cambia de amigos
  • Se irrita y discute con frecuencia, y suele perder el control de sus actos
  • Comienza a faltar a clases, suele llegar tarde a la escuela o sus calificaciones desmejoran
  • Pierde interés en sus pasatiempos
  • Pasa la noche fuera de casa o huye de la casa
  • Desarrolla problemas de sueño o de apetito
  • Tiene un gran cambio en su peso o apariencia
  • Hurta cosas en las tiendas o roba dinero
  • Posee drogas o parafernalia (objetos) relacionados con las drogas, como espejos, cuchillas, cucharas o encendedores

Siga estos pasos para prevenir que su hijo se interese en el consumo de cocaína y otras drogas.

  • Establezca expectativas altas y límites claros. Inculque valores sólidos. Hágale énfasis a su hijo en que usted espera que no consuma drogas. Enséñele valores saludables e importantes para su familia, y a usar esos valores al discernir entre lo correcto y lo incorrecto.
  • Hable con su hijo sobre los peligros del consumo de drogas, incluyendo la cocaína. Los jóvenes que desconocen los hechos sobre las drogas pueden probarlas sólo por saber qué se siente. Comience a hablar con su hijo a una edad temprana acerca de los peligros del consumo de drogas. Anímelo a hacerle preguntas y a expresar sus inquietudes. Escúchelo y no le dé sermones ni hable sin parar. Pregúntele qué piensa sobre el consumo de drogas y sus riesgos.
  • Aproveche los momentos aleccionadores. Hablen sobre los accidentes automovilísticos y otras tragedias provocadas por el consumo de drogas que aparecen en las noticias o se presentan en la vida de su hijo.
  • Ayúdele a enfrentar la presión de sus compañeros. Los compañeros y otras personas pueden ejercer una fuerte influencia para que un joven pruebe las drogas. Como padre o madre, usted puede ejercer una influencia aún mayor para ayudar a su hijo a tener confianza en sí mismo, tomar decisiones saludables y resistir las presiones poco saludables de sus compañeros. Dígale que está bien decir «¡No!» a conductas riesgosas, y a decirlo con convicción. Ayúdelo a dedicar su tiempo a intereses positivos que fomenten la autoestima.
  • Ayúdele a afrontar los cambios físicos de su cuerpo. Durante la adolescencia, los chicos y chicas experimentan estirones de crecimiento asociados con ganancia de peso y cambio en la forma corporal. Algunos adolescentes se ven tentados a usar drogas estimulantes, como cocaína, para perder o controlar su peso. Asegúrele a su hijo que los cambios corporales son normales y saludables. Hable sobre los parámetros corporales poco realistas que presentan los medios de comunicación y la moda mundial. Ayúdele a sentirse bien acerca de los cambios que experimenta su cuerpo y anímelo a hablar con su médico acerca de una dieta saludable y opciones de ejercicio.
  • Ayúdele a afrontar sus emociones. Durante la adolescencia, muchos jóvenes enfrentan emociones fuertes por primera vez. Es usual que se deprima o se sientan ansiosos, lo que puede llevarlos a recurrir a las drogas para tratar de eludir esos sentimientos y olvidar sus problemas. Explíquele que todos los jóvenes experimentan esos sentimientos de vez en cuando, así que es importante aprender a expresar sus emociones y enfrentar las situaciones difíciles de un modo saludable, lo que le permitirá prevenir o resolver los problemas.
  • Dé un buen ejemplo. Evite consumir tabaco y drogas ilícitas. Reduzca al mínimo el consumo de alcohol y nunca conduzca habiendo bebido. Dé un buen ejemplo en el modo en que se expresa, se controla y alivia el estrés, el dolor o la tensión. ¡Las acciones dicen más que las palabras!
  • Obtenga una evaluación profesional. Si cree que su hijo está consumiendo drogas, exprésele al pediatra sus dudas exactas. El médico podrá ayudarle.

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