Hablemos con nuestros hijos sobre la violencia de género.

La violencia contra las mujeres y las niñas es una de las violaciones de los derechos humanos más graves, extendida, arraigada y tolerada en el mundo. Es, a la vez, un motivo de vergüenza para todas nuestras sociedades y un obstáculo importante para el desarrollo inclusivo, equitativo y sostenible.

Como padres tenemos la obligación de proteger y velar por su bienestar. Es necesario educar en la familia y no dejar que sean otros quienes se encarguen de decirles lo que está bien y lo que no.

Los signos más evidentes que pueden mostrar que nuestra hija está atrapada en una relación en la que sufre Violencia de Género son:

  • A pesar de tener pareja, no se muestra alegre, está irritable y suele padecer ansiedad casi a diario.
  • Tiende a ocultar sus salidas con sus amigas y deja de relacionarse con amigos o amigas para no incomodar a su pareja.
  • No sale sin su pareja.
  • Ha cambiado su forma de vestir.
  • Recibe mensajes de su pareja preguntándole cómo es su vestimenta, qué ha hecho cuando no ha estado con él o ella, o preguntándole con quién se ha relacionado ese día.
  • En los casos más extremos, es posible que su pareja la golpee y no cuente la verdad tratando de ocultarla así como las marcas o buscarán excusas para explicar cómo se lo han hecho.

Para prevenir que nuestra hija pueda sufrir violencia de género:

  • Debemos mostrarnos accesibles emocionalmente a nuestra hija, para que sea capaz de acercarse a nosotros ante cualquier problema o dificultad que se le presente.
  • Hacerle saber que ella es importante por el solo hecho de existir, que es una persona valiosa que merece ser bien tratada y querida.
  • Transmitirle que el respeto hacia el otro y hacia uno mismo es necesario para establecer relaciones sanas.
  • Enseñarle que nadie desde afuera puede hacerla feliz, ni infeliz. Es ella misma quien tiene la capacidad de aceptarse, quererse y procurarse una vida dichosa.
  • Transmitirle, si pasa por una situación así, que no es culpa suya lo que está viviendo y que es importante alejarse de esa relación.
  • Escucha y apoya sin juzgar.
  • Si necesita ayuda profesional busquen y recuerden que la agresión es un delito.

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