Fomento de la lectura en el adolescente, cómo convertir la lectura en diversión.

Para muchos adolescentes, la lectura es un trabajo duro, una obligación impuesta por el colegio. Nuestros hijos presentan a menudo fichas de lectura a los profesores, de modo que no le impongas libros, porque puede acabar apartándose de ellos.

Aceptemos, como adultos que somos, que no debemos penetrar en ese espacio íntimo que puede ser la lectura. Simplemente tenemos que hacer comprender a nuestro hijo que los libros pueden aportar una respuesta a sus preguntas (sexualidad, miedo a la muerte, amor, etc.), y enseñarle también hasta qué punto la lectura puede ser un placer. Para convencerlo, no faltan grandes obras.

¿A tu hijo le horroriza leer? No sirve de nada forzarlo, al contrario, podrías empeorar las cosas. Estos consejos pueden ayudarte a inculcarle el gusto por la lectura con mano izquierda.

1. La literatura juvenil: todo un placer 

Los libros son objetos de la vida cotidiana que no pueden estar en un pedestal. Hay que facilitar a nuestros hijos el acceso a ellos, hay que hacerles comprender que la lectura no es solo una obligación escolar. También puede ser un placer y una distracción. Si el adolescente se sumerge en un cómic o en un libro de su infancia, no hagáis comentarios como “ya eres demasiado mayor para leer ese tipo de libros”. ¡Lo principal es que lea! Proponle temas que le interesen. La literatura juvenil actual es muy variada y de calidad. Seguro que hay un libro para él.

2. Bibliotecarios y librerías que aconsejan bien 

Si tu hijo no sabe qué leer y no se te ocurre qué ofrecerle, pide consejo a un bibliotecario o un librero especializado. Están acostumbrados y seguro que encuentran juntos una obra que les guste. O, si no, hagan una suscripción a una revista: es una cita mensual o bimensual con la lectura, pero con una vertiente lúdica y cercana a su vida cotidiana.

3. Cualquier ocasión es buena 

Las vacaciones son propicias a la lectura, porque no hay límite de tiempo. Si tu hijo se aburre, proponle que lea una horita. Si el libro le gusta, el tiempo se le pasará volando. Que muchos jóvenes hayan leído Harry Potter no significa que no les asusten los libros de varios cientos de páginas. Ofrécele obras breves: recopilaciones de relatos temáticos o, simplemente, novelas cortas. Para compartir un rato con tu hijo adolescente, también puedes, por ejemplo, ir escuchando en el coche libros leídos por actores profesionales (existen algunas colecciones).

4. Nunca es demasiado tarde para empezar a leer 

Que tu hijo no lea ahora, no significa que no vaya a leer nunca. Muchos escritores confiesan que cuando eran jóvenes no leían y, sin embargo… Lo importante es encontrar el libro adecuado. Seguro que lo consigue, con tu ayuda o la de un profesor, un amigo… ¡paciencia! Recuerda además que, hoy en día, hay mucha más variedad de libros que en tu infancia, ¡hay libros para todo tipo de lectores!

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