Equivocarse es bueno para aprender.

Cuando pensamos en equivocarnos, solemos pensar que es algo malo. En realidad, esto es muy matizable, ya que equivocarse solo sería algo “malo” si de esta equivocación las consecuencias fueran mayores que los beneficios. La ciencia ha demostrado que equivocarse es bueno para aprender.

Probablemente, todos hemos oído hablar sobre esta idea que relaciona equivocarse con aprender y, ciertamente, es algo que llama mucho la atención. Pues bien, hay mucho que decir al respecto. Podemos ir, incluso más allá, ya que se ha demostrado que equivocarse también es bueno para la memoria.

Si nos centramos en la conocida “mentalidad de crecimiento” deducimos que todo trata sobre cómo algo a lo que llegamos de forma incorrecta se vuelve finalmente correcto. Es mucho más importante lograr llegar a un concepto de forma natural, con equivocaciones incluidas, que memorizar lo correcto desde el principio.

Por lo tanto, si queremos que nuestros hijos aprendan de una forma más sencilla, debemos darles la oportunidad de llegar al conocimiento de una forma lúdica que siempre permita equivocaciones.

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