El consentimiento en las relaciones sexuales

En el terreno sexual, a veces adolescentes y jóvenes se ven obligados a tener relaciones sexuales por presión de amigos y amigas. O tal vez por una persona adulta. ¡E incluso por internet!

Pero, a lo mejor:

  • No están preparados para tener algún tipo de relación sexual
  • No les gusta su pareja
  • No tienen suficiente confianza en sí mismos
  • No tienen confianza suficiente en la otra persona
  • No han tomado aún ninguna decisión sobre el uso de métodos anticonceptivos
  • Prefieren posponerlo por razones religiosas, morales o de otro tipo
  • Tienen dudas acerca de sus sentimientos o deseos
  • O simplemente, no les apetece en ese momento.

Y se sienten obligados a tener relaciones sexuales en un momento que no desean, con un compañero o compañera sexual que no les atrae, o sin estar preparados para ello.

En general, los adolescentes son muy sensibles a lo que dirán otros adolescentes de ellos. Les preocupa mucho la opinión de los compañeros y amigos.

¿Qué sentimientos están en juego?

Esto es muy complejo. En torno al sexo parece que se juzga a la persona entera, cuando en realidad la sexualidad es solo una parte de la misma.

Nuestros hijos tienen que saber que lo deseen, que les apetece hacerlo y que está bien decir que no. 

¿Qué importancia tiene el consentimiento?

El adolescente que tiene relaciones sexuales sin quererlo de verdad y se deja arrastrar, puede despues tener sentimientos negativos del tipo de:

– “Soy un objeto. Me dejo manipular”

– “Todos deciden por mí. No valgo nada”

– “No me ha gustado. Me esperaba otra cosa. No puedo evitar que sea así”

Esto influye en la imagen que tienen de sí mismos y puede bajar su autoestima. También posiblemente afecta a otras parcelas de la vida. Por ejemplo:

  • Por el mismo mecanismo, puede llevar al consumo de alcohol, tabaco o drogas.
  • A ser rebeldes y estar en situaciones de riesgo (simplemente para dar la talla dentro del grupo).

A menudo estos sentimientos y conductas negativas afectan a los estudios y, con ello, al futuro profesional.

Así mismo, debemos dejar muy en claro que una violación es una relación sexual en la que una de las personas se ve forzada a hacerlo, sin desearlo, sin dar su consentimiento. La violación es una de las formas más humillantes de maltrato y debe ser perseguida.

El sexo está para disfrutar, no para sufrir. Debemos enseñarle a nuestros hijos que si no les apetece, tienen todo el derecho para decir que no y la otra persona debe respetar su decisión. Así como ellos deben respetar la decisión de alguien más al decir que no quieren tener relaciones sexuales.

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