Ejercer control sobre el hijo adolescente: ¿Hasta qué punto?

Con un adolescente en casa, los conflictos suelen ser parte del día a día, pero en algunos hogares la situación escala hasta volverse continua e insostenible. Las discusiones pueden originarse por diversos motivos: el joven no recoge, no colabora, no obedece, se muestra irritable y hostil… Sin embargo, la razón de fondo es siempre la misma: los padres tratan de ejercer el control sobre el hijo adolescente y este se resiste. La llegada de la adolescencia supone importantes retos tanto para el joven como para sus padres. 

Como padres puede resultar complicado dejar de percibir a nuestro hijo como un niño. Desde su nacimiento hemos velado por su bienestar y procurado una educación, por su parte, nuestro hijo comienza a sentirse adulto, desea establecer su identidad y reclama independencia. Con frecuencia, se revelará ante las órdenes e imposiciones y demandará su derecho a decidir y dirigir su propia vida.


En muchos otros momentos apelará a su todavía condición de menor para librarse de responsabilidades y exigencias. Esta actitud contradictoria hará que la situación se vuelva aún más confusa para todos. Para afrontar esta etapa de la mejor forma posible es necesario que todos los miembros de la familia sean flexibles y capaces de adaptarse a la nueva situación.

Establecer límites es significativamente diferente de ejercer control. Poner límites implica marcar unas normas claras y congruentes, conocidas por todos, y unas consecuencias que se derivan del no cumplimiento de las mismas. Si quieres dejar de pelear y de controlar, construye la confianza. Para ello, ve permitiéndole parcelas de libertad progresivamente mayores y ve haciéndole consciente de que estás teniendo fe en él.


Lo más importante es recordar que somos padres, no policías. Que nuestra misión no es lograr la obediencia, sino el desarrollo integral de un ser humano feliz y con valores. Por ello, cuando tengas dudas sobre cómo actuar, piensa en el objetivo.

¿Favorece más la responsabilidad y la autonomía de un joven que se le prohíba salir o que se negocien con él unas condiciones y se le dé un voto de confianza? No nos dejemos llevar por el temor a perder la autoridad, no tratemos de retener el control sobre nuestros hijos y mejor enseñémosles a volar.

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