Drogas o alcohol, ¿Qué daña más tu cerebro?

En el caso concreto de las drogas, éstas interfieren con la forma en que las neuronas envían, reciben y procesan las señales que transmiten los neurotransmisores. Por ejemplo, el consumo de algunas sustancias, como la marihuana y la heroína, tienen la capacidad de activar neuronas porque su estructura química es similar a la de un neurotransmisor natural del organismo.

Esto permite que se adhieran a las neuronas y las activen. Ahora bien, su funcionamiento antinatural, provoca que no se activen las neuronas de la misma manera que un neurotransmisor natural, lo que provoca que se envíen mensajes anormales a través de la red.

Los efectos del alcohol son muy evidentes a simple vista. Estos, pasan por reflejarse en alteraciones motrices, dificultades para caminar, lentitud en los tiempos de reacción o habla difusa.

Pero, existen toda una serie de desencadenantes que provocan cambios en el procesamiento de la información en nuestro cerebro. Por ejemplo, el consumo de alcohol lleva a una serie de desequilibrios en la química cerebral que afectan tanto al comportamiento, como a los pensamientos, sentimientos y emociones. Estas perturbaciones en la química del cerebro favorecen la aparición de cambios emocionales como ansiedad, depresión o agresividad.

Por otro lado, la ingesta del alcohol puede llegar a producir pequeños deterioros en el hipocampo. Este deterioro se manifiesta a través de lapsos en la memoria, los cuales pueden presentarse solamente unas horas después de haber consumido pequeñas cantidades de alcohol.

Por último, consumir alcohol tanto en pequeñas como en grandes dosis, puede interferir en las conexiones del córtex prefrontal del cerebro. Esta zona es la encargada de mediar en la impulsividad de la persona, así como en la organización de su comportamiento. Cuando los niveles de alcohol en sangre comienzan a aumentar la persona es susceptible de experimentar comportamientos impulsivos que seguramente nunca hubieran llevado a cabo en condiciones de sobriedad.

¿Qué es más perjudicial para nuestro cerebro, alcohol o drogas?

Las personas que consumieron cannabis de jóvenes no sufrieron daños a largo plazo en estas zonas. Ni tampoco se pudo apreciar problemas en los que consumían esta sustancia de manera habitual.

No obstante, los consumidores habituales de alcohol sí que presentaban un decrecimiento importante en la materia gris y en la integridad de la materia blanca. Aún es más, este hecho era especialmente evidente en aquellas personas que llevan décadas bebiendo.

Ahora bien, esto no tiene que ser ni un indicativo ni un impulso a consumir más cannabis que alcohol. Los efectos, tal y como hemos comentado anteriormente, pueden ser devastadores para nuestro organismo. De hecho, el consumo de cannabis en los jóvenes puede ser fatal, incluso peor que el del alcohol.

Un estudio de la Universidad de Montreal, Canadá, país que ha liberalizado el consumo de marihuana, descubrió que el impacto de ésta en las habilidades de pensamiento, la memoria y el comportamiento durante la adolescencia era peor que el del consumo de alcohol.

Entonces, ¿qué perjudica más a nuestro cerebro?

Si bien los daños que nos provocan cada una de estas sustancias es diferente se puede llegar a la conclusión que el consumo de ambas es sumamente perjudicial especialmente en los cerebros que aún no terminan de desarrollarse como es el caso de niños y adolescentes.

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