Cómo actuar si tu hijo adolescente quiere un piercing o un tatuaje

Si tu hijo adolescente te comunica que quiere hacerse un piercing o un tatuaje, lo que nunca debes hacer es darle un no rotundo e inmediato. La prohibición no es el camino correcto, ya que con ello lo único que se consigue es crear un mal ambiente, lo que dará lugar a una fuerte y tensa discusión familiar.

Entonces, ¿qué debes hacer ante esta situación? A continuación, te damos algunas pautas.

Abre un diálogo con tu hijo

Intenta mantener la calma y no actúes de forma impulsiva. De hecho, lo mejor que puedes hacer es dialogar y negociar con tu hijo adolescente. Para ello, puedes empezar por plantearle las siguientes preguntas:

¿Por qué quieres hacerte un piercing/tatuaje?

¿En qué zona del cuerpo te lo quieres hacer?

En el caso de ser un tatuaje, ¿cuál quieres que sea su tamaño y forma?

Al mostrar interés por el tema, tu hijo se sentirá escuchado, respetado y comprendido y, además, podrá exponer sus argumentos y razones que lo llevan a querer adornar su cuerpo con tinta o perforaciones.

Busca información sobre los posibles riesgos de hacerse un piercing o un tatuaje.

Trata de buscar información contrastada y veraz sobre los posibles riesgos asociados a los piercings y tatuajes para, después, transmitirla de forma clara a tu hijo.

En un principio, esta práctica no debería suponer ningún peligro, pero es importante que el adolescente conozca los efectos secundarios o complicaciones a los que se expone al hacerse un piercing o un tatuaje. Y, teniendo dicha información en cuenta, toma una decisión.

Actúa como fuente de apoyo y acompañamiento.

En el caso de que tu hijo, tras haber dedicado tiempo a reflexionar sobre el asunto, siga con la idea de hacerse un piercing o un tatuaje, debes asumir una postura de apoyo y acompañamiento a lo largo del proceso.

Piensa que, seguramente, aunque tú no estés de acuerdo, consiga someterse a dicha práctica por su cuenta, lo que sería mucho más peligroso para él. Así que, mejor si lo hace contando con tu supervisión. 

De esta manera, te puedes asegurar de que el lugar en el que se hace el piercing o el tatuaje cumple con las medidas de higiene y seguridad oportunas. Asimismo, podrás guiarle en la realización de los cuidados posteriores, para que no se produzca ninguna infección u otro problema dermatológico.

Durante años, los piercings y tatuajes se han asociado con conductas violentas, problemáticas y delictivas. Sin embargo, y aunque mucha gente sigue pensando así, estos no son más que prejuicios que deben ser erradicados de la sociedad.

La mayoría de las personas (incluidos los adolescentes) que hoy en día se hacen un piercing o un tatuaje, lo hacen por motivos estéticos. Por lo que, si este es el caso de tu hijo, esto no influirá negativamente en su comportamiento. Tu hijo seguirá siendo el mismo, lleve o no dibujos en la piel o perforaciones. Lo verdaderamente importante es la educación que le hayas dado a lo largo de los años.

En definitiva, si tu hijo adolescente te pide hacerse un piercing o un tatuaje, guíale y oriéntale para que tome la mejor decisión, pero no le impongas tus ideas.

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