Chicas adolescentes: cómo educar a las mujeres del futuro.

Es importante transmitir constantemente a nuestras hijas lo valiosas que son para nosotros, por ser nuestra hija, porque es capaz de amar y se trata de una persona única con dones únicos. Además de reforzar sus aspectos positivos, los padres también debemos abrirle los ojos para que razone que su valor no reside en su popularidad, ni en sus likes en las redes sociales, ni tampoco en lo que los demás piensen de ella o en la aceptación de su apariencia física. Nuestra función como padres es ayudarles a saber que pueden valerse por sí mismas en la vida y asegurarles que sobrevivirán a las críticas y comentarios negativos, al rechazo por parte de las amigas, a los suspensos y desengaños.

Como padres, siempre veremos a nuestras hijas guapas, listas y exitosas, pero ellas no se ven así. Ellas ven lo contrario: se sienten inferiores a otras chicas más guapas, más listas y más aceptadas. Esta inseguridad tan normal en ellas las lleva a buscar otros medios de destacar y las redes sociales es uno de ellos porque les ofrecen la forma de encontrar la aceptación y aprobación de sus iguales. Pero las redes sociales también las hacen vulnerables.

También es posible que ejerzamos esa misma presión planteando expectativas altísimas a nuestras hijas. Las super mamás tienen que tener super hijas. Y ahí es donde nos encontramos hoy. Las presionamos para que triunfen, incluso en materias para las que quizás no tengan aptitudes, porque queremos que no desaprovechen ninguna oportunidad de éxito y enriquecimiento personal.

Les decimos que «solo queremos que se lo pasen bien» cuando las apuntamos a actividades deportivas, pero ellas y nosotros sabemos que no es así. No nos importa un ápice que se lo pasen bien. Lo que queremos es que sean las mejores. A medida que las niñas maduran en la adolescencia, se hacen más visibles los cambios de comportamiento, algo que puede resultar problemático para ellas y sus padres. Durante esta etapa, tu hija está descubriendo quién es: descubre todo su ser. Su conocimiento sobre sus sentimientos, creencias, personalidad, debilidades y limitaciones se confirma, y su intelecto se agudiza mientras crece su capacidad de razonamiento abstracto. También pasará por algo similar a una crisis: sabe que forma parte de una familia, pero también intenta conocer qué tipo de mujer será en el futuro cuando se separe inevitablemente de esta.

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