Adolescentes y cibercrimen: los motivos de estas conductas.

Antes el ambiente delincuencial se podía identificar y limitar desde un punto de vista espacial y geográfico, esto hoy no existe en el cibercrimen. Además, esta exposición criminal se realiza a una edad más temprana, lo que va a influir en los procesos de aprendizaje social de valores y creencias de estos jóvenes.


El adolescente se encuentra en una fase de maduración evolutiva y de construcción de la identidad, para lo cual usa diferentes estrategias, entre las cuales está la comparación con sus iguales. Esta comparación tiene una orientación materialista donde, la posesión y adquisición de objetos y enseres materiales, se utiliza como una medida de la felicidad, de éxito y satisfacción en la vida.

Esta presión interna y externa por las posesiones, generalmente objetos de valor, suponen evidentemente un coste económico que no todos pueden asumir por medios “legales”.

Esto hace que internet sea visto como un contexto inofensivo, cotidiano, donde es más difícil catalogar que una conducta sea peligrosa o ilegal. Junto a todo esto, podemos identificar un fenómeno específico que relaciona la criminalidad en adolescentes e internet, el efecto de desinhibición online, el cual explica por qué los adolescentes se encuentran más atraídos por los ciberdelitos. Este efecto de desinhibición online se basa en 3 elementos:

  • Neutralización:Este elemento se relaciona con la permisividad que existe en internet para realizar determinadas conductas que en el mundo analógico no serían tan bien visto. Por ejemplo, colarse en el cine sin pagar para ver una película sería algo mal visto, sin embargo descargarse de forma ilegal esta película no parece tan grave. El adolescente es capaz de generar justificación de sus actos delictivos en la red, el daño se minimiza y la responsabilidad se difumina.
  • Anonimato:Este elemento nos habla de una característica muy definitoria del contexto virtual, donde podemos interactuar sin mostrar nuestra verdadera identidad. Esto hace que los adolescentes se sientan invisibles, inidentificables, lo que les hace sentirse más cómodos para realizar conductas delictivas.
  • Seguridad:Este elemento está relacionado con los anteriores, pues la permisividad y el anonimato que ofrece internet lo que realmente provoca es la minimización del riesgo de ser castigado por una conducta delictiva. Identificar la existencia de un cibercrimen es algo complicado, los delitos cibernéticos no suelen dejar huellas físicas como otro tipo de crímenes, ocurren en un entorno sin fronteras, multinacional, donde resulta complicado gestionarlo desde leyes y políticas del mundo analógico.

Este efecto de desinhibición online conduce a los que podríamos denominar un “atractivo de la ciberdesviación” para los adolescentes, haciendo que el mundo virtual sea más tentador, fácil y cómodo para cometer un delito que el mundo analógico. Como nos enseña la Criminología, para luchar contra el delito, también contra los ciberdelitos, hay dos estrategias básicas: aumentar el riesgo del criminal y/o disminuir los beneficios delictivos.

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