¿A qué edad se debe ir al gimnasio?

 Hasta que el niño no llegue a la fase de la pubertad, es decir, en torno a los 13 o 14 años no será recomendable acudir al gimnasio, al menos si lo que desea es realizar ejercicios constantes de pesas y resistencia. No obstante, y tenga la edad que tenga lo ideal es que siempre esté supervisado por el entrenador del gimnasio que haya en esos momentos para que sea él quien le pueda aconsejar adecuadamente e incluso quien pueda ayudarle y hacerle alguna tabla o rutina de entrenamiento con distintos ejercicios para que practique ejercicio de forma regular y sin riesgo.

Hay que tener en cuenta también, no obstante, que los niños y adolescentes han de realizar los ejercicios siempre de forma progresiva y adecuada a su cuerpo. Este tipo de entrenamientos implican, por ejemplo:

  • Ejercicios con peso libre
  • Ejercicios cardiovasculares
  • Entrenamiento de flexibilidad 

Y aunque no sea obligatorio lo cierto es que todas estas máquinas guiadas que te obligan a hacer un determinado circuito o recorrido sí deberían evitarse en la medida de lo posible porque, además, no todo el mundo tiene el mismo peso, cuerpo, altura, etc., y aunque la gran mayoría de ellas se pueden regular sin problema alguno, no todas están adaptadas para todas las edades y quizás lo único que puede hacer es que un niño o un adolescente que las utilice se haga daño o se lesione.

Además, el riesgo de lesiones está siempre presente y mucho más si hablamos de pubertad o adolescencia, aunque lo cierto es que mientras el ejercicio se realice correctamente a través de unas buenas técnicas y con un peso adecuado no debería haber ningún problema ni tampoco debería existir ningún tipo de lesión. Sin embargo, cuando se trabaja con una mala técnica de ejecución del ejercicio entonces sí se pueden producir las temidas lesiones. De hecho, trabajar con pesos algo pesados o trabajar en una zona del cuerpo determinada que no se ha dejado descansar tras un entrenamiento de ella también podría provocarlas.

Para evitarlas en la medida de lo posible se debe realizar siempre el ejercicio de manera correcta y evitar, además, cuando uno es adolescente las máquinas guiadas porque son, sin duda, el tipo de máquinas que existen en los gimnasios que más daño podrían hacer a los niños o adolescentes, esas máquinas guiadas que requieren un recorrido y que, sin duda, incrementan el riesgo de lesión.

Además, una de las rutinas más recomendadas de ejercicios para niños y adolescentes en un gimnasio es, sin duda, la rutina de 3 a 5 ejercicios multiarticulares como el press militar, el press banca o las dominadas con un volumen de entrenamiento, además, de tres series. Aunque si lo que se quiere en realidad es aumentar masa muscular las repeticiones deberían oscilar entre ocho y diez en cada una de las series, y si lo que se quiere es aumentar fuerza pues ir reduciendo las repeticiones en cada serie incrementando el peso y haciendo entre una y tres repeticiones solamente.

Hay que recordar, no obstante, que tanto el peso como el tipo de ejercicio siempre van a depender de la experiencia del individuo y también del conocimiento de la técnica que tenga cada uno y, sobre todo, el tiempo de descanso. Descansar es fundamental. De hecho, para que los músculos crezcan (si es lo que se quiere en realidad conseguir) no hace falta en absoluto ir a entrenar a diario y a una gran intensidad. Además, esto lo único que va a provocar es fatiga. Y, además, fatigar en exceso los músculos llevará sin duda al adolescente a un sobreentrenamiento. Los sobreentrenamientos son peligrosos porque se tratan en realidad de una respuesta poco adaptativa al estrés del entrenamiento y la competencia debido principalmente a la exposición a cada vez más altos niveles de entrenamiento.

Además, hay que recordar que la adolescencia es un periodo de desarrollo biológico, psicológico, sexual y social posterior a la niñez y que comienza con la pubertad en la que se producen una serie de cambios en el desarrollo y el crecimiento. Un periodo vital entre la infancia y la edad adulta en el que también hay que protegerse ya que algunos entrenamientos demasiado invasivos podrían poner en peligro la salud de niños o adolescentes.

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